Sustituciones del Buttermilk


El buttermilk no es un ingrediente más en la repostería, sino que juega un papel muy importante en las recetas, tanto por la esponjosidad como por la jugosidad que aporta.

En caso de no encontrarlo en la zona que viven, hay varias opciones para sustituirlo o imitar sus propiedades y efectos. No todas son iguales y pueden funcionar mejor o peor según la receta que vayamos a utilizar.

Las sustituciones nos sacan de un apuro más de una vez, pero si realmente queremos ir más allá y elaborar nuestro propio buttermilk casero tradicional o buttermilk casero moderno, les recomiendo que vayan a las recetas que les enlazo, porque nada tiene que ver con las sustituciones. 

No voy a negar que su elaboración es entretenida, pero nada que no podamos hacer, ya que si nos ponemos, podemos con casi cualquier cosa ¿verdad? y esto no va a ser menos y ya les digo que la diferencia es abismal.

¡¡Vamos con las sustituciones!!

Opción 1: Leche + zumo de limón o vinagre.
  • Es la sustitución más conocida y aunque funciona bien, no llega a tener el espesor y cremosidad del buttermilk comercial y algunas recetas pueden verse afectadas.
  • Para sustituir 240 ml (1 cup) de buttermilk: Ponemos en una jarra medidora 15 ml (1 tbsp) de zumo de limón o vinagre y añadimos leche entera o semidesnatada hasta obtener 240 ml (1 cup). Remover y dejar reposar 10 minutos.
  • Pasado el tiempo de reposo, veremos que la leche se ha cortado ligeramente. Utilizar directamente, no hace falta colar.
Opción 2: Yogurt + leche o agua.
  • Con esta opción obtenemos una textura más parecida al buttermilk comercial y no requiere tiempo de reposo.
  • Para sustituir 240 ml (1 cup) de buttermilk: Mezclar en un bol 180 ml (3/4 cup) de yogurt natural (no desnatado) con  60 ml (1/4 cup) de leche (entera o semidesnatada) o agua hasta que la mezcla quede homogénea. Utilizar directamente.
Opción 3: Leche + cremor tártaro.
  • Es la opción menos habitual y se utiliza un ácido diferente que la opción 1. El cremo tártaro, además de añadir acidez a la leche, ayuda a estabilizarla.
  • Para sustituir 240 ml (1 cup) de buttermilk: Mezclar en un bol 240 ml (1 cup) de leche entera o semidesnatada con 1/2 tablespoon de cremor tártaro, hasta que no queden grumos. Dejar reposar 10 minutos.
  • Pasado el tiempo de reposo, veremos que la leche se ha cortado ligeramente. Utilizar directamente, no hace falta colar.
Opción 4 (vegana): Leche vegetal + zumo de limón o vinagre.
  • Es la sustitución perfecta para los veganos y equivale a la opción 1.
  • Para sustituir 240 ml (1 cup) de buttermilk: Ponemos en una jarra medidora 15 ml (1 tbsp) de zumo de limón o vinagre y añadimos leche vegetal (soja, almendra o avena) hasta obtener 240 ml (1 cup). Remover y dejar reposar 10 minutos.
  • Pasado el tiempo de reposo, veremos que la leche se ha cortado ligeramente. Utilizar directamente, no hace falta colar.
Fuente: Denikatessen

Y hasta aquí, este capítulo de sustituciones del buttermilk. Viene muy bien tenerlo a mano, sobre todo para esas ocasiones que vamos con prisas.

¡¡A disftutar!!

Tartaletas de crema pastelera y fresas


Me pirran este tipo de pasteles que llevan crema pastelera y fruta, sea cual sea, y ya les adelanto que estas tartaletas han quedado súper ricas, la combinación de fresas y crema es una delicia.

Se puede hacer con masa quebrada comprada, pero les animo a hacerla en casa, es como el día y la noche, en serio, si no la has hecho nuca te animo a hacerla.

Las fresas que he usado son de proximidad y me las hizo llegar una empresa llamada "Autóctonos Gran Canaria", no se imaginan lo ricas que están. Les animo a seguir su Instagram y pedir su productos porque son maravillosos.

Siempre uso la misma receta, que es del libro Tartas dulces y saladas, de Maxine Clark, mi libro de cabecera para este tipo tartas. Todas las masas que he hecho de este libro quedan riquísimas, así que están tardando en hacerla. Para no extenderme demasiado les dejo el enlace a la receta de masa quebrada en ingredientes.

La masa quebrada casera es algo entretenida de hacer, por eso prefiero hacer de más. Les recomiendo hacerla, dividir en dos y congelarla envuelta en film transparente, una vez descongelada funciona a las mil maravillas. Si no quieres congelarla prepara solo la mitad de la receta. 

Para hacer estas tartaletas puedes hacer la masa en el día o, como yo, el día anterior. Una vez frías las conservo en un tupper en la nevera hasta el momento de rellenarlas.

He usado moldes de 10 cm, pero para que la masa quede bien colocada en el molde, sin estirarla, necesitas un cortador como mínimo de 14 cm. Es preferible que sobre masa, que quedarse corto. Ya les advierto más abajo, en la preparación de la masa quebrada, que tomen la receta del enlace que tienen en ingredientes y la forma de utilizarlas para tartaletas la tomen del enlace de la masa quebrada de chocolate que tengo en el blog.


En cuanto a la crema pastelera, normalmente hago una crema pastelera enriquecida con nata (pueden ver la receta en este enlace), pero en esta ocasión he preferido hacer una crema pastelera tradicional. También pueden tenerla hecha del día anterior. Con las cantidades indicadas les sobrará crema para otras preparaciones, si lo prefieres haz solo media receta. En el enlace puedes ver los petisus que suelo hacer cuando me sobra crema.

Pueden hacer un almíbar para pincelar las fresas o macerarlas previamente con un poco de azúcar, pero en esta ocasión las he dejado naturales.

¡¡Vamos con las recetas!!

Ingredientes para 6 tar†aletas de 10 cm:

Ingredientes para la crema pastelera tradicional (Receta de La cocina de Frabisa):

  • 500 ml de leche entera
  • 100 g de azúcar
  • Un trozo de piel de naranja y de limón
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta o 1 vaina natural
  • 5 yemas de huevo
  • 40 g de maicena

Pesamos y medimos todos los ingredientes.

Comenzamos con la masa quebrada. Pueden hacerla y hornear el día anterior, así cuando vayamos a montarlas y consumirlas iremos más rápido. El enlace que tienen en el apartado de "ingredientes" es para que vean las cantidades que he utilizado, pero el procedimiento para hacer tartaletas lo ven mejor en este enlace de tartaletas de chocolate.


Para hacer la crema pastelera, reservamos medio vaso de leche para más adelante. El resto de la leche la ponemos en un cazo a hervir con las pieles de naranja y limón al fuego. Una vez rompa a hervir la retiramos del fuego y agregamos el azúcar. Removemos y dejamos infusionar como mínimo 10 minutos. Cuanto más tiempo esté de reposo más sabor tomará la leche.

Agregamos la maicena a la leche que tenemos reservada. Removemos con un tenedor hasta deshacer todos los grumos. Agregamos las yemas de huevo y batimos bien.

Tomamos un recipiente para poner la crema pastelera una vez terminada y ponemos un colador sobre él. Reservamos.

Retiramos las pieles de naranja y limón del cazo y volvemos a ponerlo a fuego medio, agregamos la mezcla de las yemas y removemos, sin parar, con unas varillas hasta que espese.

Inmediatamente pasamos la crema pastelera por el colador, con ayuda de una cuchara removemos hasta filtrarla toda, así nos aseguramos que no haya ningún grumo o restos de las pieles.

Ponemos film transparente sobre la crema pastelera a piel (que toque la crema) para que no se forme costra.


Dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego la mantenemos en la nevera hasta el momento de usar.

Elegimos las fresas que vamos a colocar en las tartaletas, que sean del mismo tamaño aproximadamente. Les quitamos el tallo, las lavamos y secamos con papel de cocina. Reservamos unas fresas con el tallo para decorar.

Cuando la crema pastelera esté fría remuévela con energía con unas varillas hasta que esté cremosa nuevamente, también puedes hacerlo con una batidora. Rellenamos las tartaletas. Puedes hacerlo con una cuchara o poniendo la crema en una manga pastelera. 

Disponemos las fresas como ven en las imágenes. A las fresas de decoración les he hecho tres o cuatro cortes, según tamaño, hasta llegar al tallo. Las abrimos un poco en abanico y las colocamos en el centro de cada tartaleta.

Y ya las tenemos listas. Las conservamos en la nevera cubiertas con film para que no se resequen.

¡¡A disfrutarlas!!

Loaf cake cinnamon roll


Cómo me ha gustado este bizcocho, realmente sabe a un cinamon roll. La textura como siempre es una delicia, suave y jugosa y el relleno es lo más, qué combinación tan maravillosa.

Desde que lo vi supe que no tardaría en hacerlo porque no solo adoro los bundt cake sino también los cinnamon roll.

Esta receta es del libro Fiesta, de Bea Roque, aunque yo la vi en una cuenta de Instagram que se llama anitabe80.

En lugar de usar un molde de bundt cake, como usaron con la receta original, he usado este molde que se llama "Fluted loaf cake" y que no puede ser más bonito, me tiene enamorada. 

Para poder usar este molde he modificado las cantidades de la receta original. En concreto he usado 3/4 de receta. Les pongo las cantidades de la receta original, que es para un molde de 9 tazas y también para este molde que es de 6 tazas. Si no tienen estos moldes y para que no los sobrepasen o se queden cortos, la masa debe ocupar 3/4 partes del molde.

Además, al no tener este molde tubo central, el tiempo de horneado se ve aumentado con respecto a la receta original.

¡¡Vamos con las recetas!!

Ingredientes para 9 tazas (2,1 litros):

  • 250 g de mantequilla sin sal
  • 250 g de azúcar blanca, normal, glass o extrafina
  • 2 huevos L
  • 200 g de nata para montar
  • 280 g de harina común
  • 2 cucharaditas de polvos de hornear
  • 1/8 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de canela
  • 50 g de azúcar moreno

Ingredientes para un molde de 6 tazas (1,4 litros):

  • 187 g de mantequilla sin sal
  • 187 g de azúcar caster o blanquilla
  • 1 huevo y medio L
  • 200 g de nata 35% materia grasa
  • 210 g de harina común
  • 1 1/2 cucharadita de polvos de hornear (tipo Royal)
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 37 g de azúcar moreno
  • 2 cucharaditas de canela en polvo

Precalentamos el horno a 175º, calor arriba y abajo. Colocamos la rejilla en la posición central.

Engrasamos el molde con spray desmoldante. Pincelamos en sentido ascendente. Reservamos boca abajo sobre papel de cocina para retirar el exceso. Si utilizas mantequilla derretida no hace falta ponerlo boca abajo.

Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente. Los pesamos y disponemos por orden en la encimera.

Tamizamos la harina junto con los polvos de hornear y la sal. 

Batimos ligeramente los huevos.

Mezclamos en un bol el azúcar moreno con la canela.

Batimos la mantequilla y el azúcar con el accesorio pala de la Kitchenaid, a velocidad media-alta durante 3 minutos, hasta que esté esponjosa y veamos que ha duplicado su volumen.

Bajamos la velocidad de la KA al 1 y agregamos los huevos de 2 veces. No incorporar la siguiente tanda hasta que la anterior esté completamente integrada. 


Seguimos a velocidad 1. Incorporamos la harina de 3 veces alternando con la nata, comenzando y terminando con la harina. Batir unos segundos y parar. Es mejor continuar mezclando con una espátula de silicona, con movimientos envolventes.

Vertemos la mitad de la mezcla en el molde y dejamos que se vaya repartiendo por todos lados. Hundimos la espátula por varios sitios para asegurarnos que la masa llega a todos los rincones del molde.

Ponemos en el centro y a lo largo del molde la mezcla de azúcar y canela, sin que llegue a los bordes. Cubrimos con el resto de la masa. Para que no se mezcle con el azúcar y la canela y arrastrarla, es mejor poner bastante cantidad sobre el azúcar y luego distribuir la masa con cuidado.

Alisar la superficie con el dorso de una cuchara. Ponemos un paño doblado en la encimera y dejamos caer el molde varias veces para que salgan las burbujas.

Horneamos en la posición central del horno, sobre la rejilla, durante 45-50 minutos, aproximadamente, o hasta que al insertar un pincho o una brocheta salga completamente limpia. Dependerá de cada horno. A partir de los 45 minutos vamos comprobando. Si vemos que se quiere dorar mucho la superficie podemos poner sobre el bizcocho una hoja de papel de horno o aluminio. Recuerden que es mejor dos minutos de más que de menos, ver NOTAS al pie.

Depositamos el molde sobre una rejilla y lo dejamos ahí durante 10 minutos exactos. Pasado este tiempo, tomamos el molde con unos guantes y lo movemos horizontalmente y arriba y abajo, con movimientos cortos y suaves hasta que notemos que se ha desprendido el bizcocho. En este momento tienes que tener paciencia, el bizcocho está tan tierno que se puede romper, así que despacito, repetimos la operación cuanto sea necesario. 

Ponemos la rejilla sobre el molde y volteamos. Dejamos que enfríe completamente sobre la rejilla.


Ya podemos sentarnos a saborear este exquisito bizcocho. El sabor del bizcocho es una ricura, sobre todo cuando llegas a ese centro de azúcar y canela, ummm, una exquisitez.

Otro bizcocho para la colección, estoy completamente segura que lo repetiré porque nos ha gustado muchísimo.

A tener en cuenta:
  • Para conseguir un buen desmoldado, engrasar el molde con un spray desmoldante, es lo más práctico. También puedes usar mantequilla derretida, pero no usar margarina. Con un pincel de silicona repartimos la grasa por todo el molde en sentido ascendente.
  • Verter la masa por un lateral del molde y que ella sola se vaya acomodando por el interior. Si la masa es muy espesa, que no permite hacer lo anterior, echar la masa en el molde a cucharadas y hundir la espátula por varios sitios para asegurarnos que la masa ha llegado a todos los rincones, después aplanar la superficie. No superar las 3/4 partes del molde porque rebosaría.
  • Antes de meter en el horno, dejar caer el molde sobre un paño doblado para asentar la masa y eliminar burbujas de aire.
  • Hornear sobre la rejilla y no sobre la bandeja, para que el calor pase por el tubo central y se hornee por igual. Hornear el tiempo indicado. Si se hornea menos tiempo del necesario no se desmoldará con facilidad, mejor darle un par de minutos de más que de menos. Siempre pinchar por varios sitios para asegurarnos que la brocheta salga completamente limpia.
  • Al sacar el molde del horno es importante dejarlo sobre una rejilla durante 10 minutos exactos antes de desmoldar, porque si no esperas este tiempo se puede romper al desmoldarlo.
  • Después de cada uso, echar un poco de jabón en el molde, llenar con agua medio caliente del grifo y dejar en reposo una media hora.
  • Fregar con abundante jabón con la parte suave de la esponja para no rallarlo. Repetir hasta que desaparezcan las gotas brillantes de grasa. Puedes utilizar también un quitagrasas como KH7.
  • Enjuagar y secar muy bien, pasando el paño por cada hendidura. Repasar todos los recovecos con una servilleta para asegurarnos que no queda nada de grasa ni restos del bizcocho, de esta manera nos aseguramos que el molde quede perfecto para el próximo uso. Si aún queda algo de bizcocho pegado, retirarlo con un pincel o brocha de cocina.
¡¡A disfrutarlo!!
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