Curry de gambas

Me encantan los currys, sabrás que no es una novedad si me conoces, aunque sea un poquito. Da igual de qué los haga, ya sean más o menos picantes, todos están buenísimos y esa salsa..., es lo mejor, cualquier pan siempre se queda corto ante una salsa como la que les traigo hoy.

He vuelto a usar la pasta de la marca Patak's, porque son una maravilla. Siempre tengo algún bote en la despensa y me sirven de base para cualquier curry. En este caso he usado la variedad madrás. Es originaria del sur de la India y toma su nombre de la ciudad de Madrás, hoy conocida como Chennai. 

El madrás es un curry de color rojo que posee un alto contenido de chile en polvo por lo que esta pasta de curry es bastante picante de por sí, pero se rebaja mucho al añadir la leche de coco. Si lo quieres más picante solo tienes que añadir la cantidad de guindilla que desees en la preparación.

Hay muchas variedades del curry madrás en la India, ya que los ingredientes utilizados pueden estar disponibles o no ya sea por la época del año o la zona donde se haga. Esta variedad de curry se utiliza tanto con carne como con verduras. Se suele acompañar de arroz y un pan plano como el Chapati o el Naan, que hice hace poco y está riquísimo.

Como siempre digo con este tipo de platos, no dejes de hacerlo porque no tengas una especia determinada, si no le das mucho uso es una tontería que las tengas todas, pero también digo que cada una de ellas le aportan al plato un sabor especial. De todas maneras usa las especias que tengas y más te gusten.

Acompañamos este delicioso curry con un arroz basmati aromatizado y pan chapati. Este pan es un tipo de roti (pan plano) que acompaña muchos platos hindúes, incluso en los desayunos. Se elabora con una harina de fuerza integral llamada Atta, que no es fácil de conseguir, yo he seguido una receta en la que se usa harina blanca común. En el último paso se colocan directamente sobre el fuego con ayuda de una espátula de hierro y se inflan de golpe, por esto también reciben el nombre de Phulka. Tradicionalmente se cocina en una plancha de hierro llamada Tava. Al no disponer de esta plancha los haremos en una sartén. Es una masa muy fácil de hacer y aunque no sean iguales a las cocinadas en la India, quedan riquísimas y no hay nada como lo hecho en casa.

Verán que es muy sencillo y el resultado es una locura.

!!Vamos con la receta!!

Ingredientes para dos personas:

PARA EL CURRY

  • Un trocito de jengibre fresco
  • 4 o 5 dientes ajo
  • 1 o 2 guindilla (se puede utilizar 1/2 cucharadita de copos de guindilla)
  • Aceite de sésamo
  • 1 cucharada de comino en grano
  • 1 pimiento rojo mediano
  • 3 o 4 tomates pequeños
  • 1 cebolla
  • 1/2 cucharada de cilantro en polvo
  • 1 ramillete de cilantro fresco
  • Leche de coco (una lata de 400 g)
  • 12-18 gambas grandes o langostinos

PARA EL ARROZ

  • 1 vaso de arroz basmati
  • Agua
  • Aceite de sésamo
  • 1 o 2 Anís estrellado
  • Sal
  • 1 cucharadita de comino en grano
  • 1/2 cucharadita de cilantro en grano
  • 7 semillas de cardamomo

PARA LAS CHAPATIS (Fuente: Spice and colour): 

  • 200 g de harina de trigo común
  • 150 ml de agua
  • Una pizca de sal 
  • Un poco de harina extra para el estirado


CURRY:

Comenzamos rallando el jengibre. Trituramos el ajo y picamos la guindilla. Juntamos todo y reservamos.

Echamos un chorrito de aceite de sésamo en un caldero y doramos durante unos minutos, a fuego medio, la cebolla y el pimiento previamente picados, salpimentamos y removemos para que no se quemen.

Agregamos la pasta formada por el jengibre, ajo y la guindilla. Posteriormente, añadimos el comino en grano, el cilantro en polvo y seguidamente el tomate pelado y cortado en dados. Rehogamos todo, removiendo de vez en cuando, finalmente incorporamos un par de cucharadas de pasta de curry de Madrás y un vasito de agua, removemos, subimos el fuego y dejamos reducir. 

Vertemos la leche de coco y cocinamos sin dejar de remover durante unos minutos. Añadimos las gambas o langostinos crudos pelados, removemos y apagamos el fuego, se cocinarán con el calor residual. Por último, y antes de servir, le pondremos cilantro fresco picado por encima.

CHAPATIS:

En un bol ponemos la harina y la sal. Añadimos un poco de agua y mezclamos. Vamos añadiendo el resto del agua poco a poco, integrando bien después de cada añadido.

Amasamos durante unos 5-6 minutos hasta que quede una masa blanda, pero lisa. La tapamos con film transparente y la dejamos reposar unos 20 minutos.

Pesamos la masa entera y dividimos en 8 bolas del mismo peso. Las achatamos un poco.

Enharinamos la encimera y el rodillo. Tomamos una bola, ponemos un poco de harina en la superficie y la estiramos en círculo con el rodillo, estiramos y giramos la masa, estiramos y giramos la masa, así sucesivamente hasta conseguir el círculo, procurando que no se pegue a la encimera y se rompa, si quiere pegarse le ponemos un poco más de harina.  

Estiramos lo más finamente posible, deben quedar de 1-2 mm de grosor aproximadamente.

Ponemos una sartén a fuego medio-alto. Cuando esté caliente comenzamos a hacer las chapatis. Le daremos un minuto por cada lado y la pasamos al fuego o la rejilla como explico a continuación. Hacer lo mismo con las 7 restantes.

Es muy importante el paso de hinchado de las chapatis. Hay varios métodos, según el tipo de cocina que  se use.

Las cocinas de gas se asemejan más al modo tradicional, si es tu caso, una vez saques las chapatis de la sartén la pasas directamente a un fuego encendido y verás que se hinchan sobre la marcha. 

Si como yo tienes una vitrocerámica, ponemos la sartén en un fuego y sobre otro fuego a máxima potencia ponemos la rejilla del horno y lo mismo, una vez saques una chapati de la sartén la pasas a la rejilla y también se hinchará.

Según vayas terminando de cocinar las chapatis, las colocas en una fuente con un paño y las tapas. Comer inmediatamente.

ARROZ BASMATI:

Lavamos el arroz basmati varias veces, hasta que el agua salga trasparente, escurrimos y reservamos. 

En una sartén o caldero (yo uso una sartén) ponemos un poco de aceite de sésamo y añadimos el anís estrellado (uno o dos), comino en grano, cilantro en grano ligeramente machacado y las semillas de cardamomo pelado, doramos todo unos minutos ligeramente a fuego suave. 

Añadimos el arroz basmati lavado, salamos y cubrimos con agua de modo que quede un dedo por encima del arroz, lo ponemos a fuego fuerte hasta que comience a hervir. Bajamos el fuego al mínimo y cubrimos la sartén o caldero con una tapa. 

El arroz estará cuando se haya consumido todo el agua, en unos diez o doce minutos aproximadamente. Después, retiramos del fuego, destapamos y con un tenedor ahuecamos el arroz y volvemos a tapar, dejamos reposar unos 15 minutos y ya estará listo para servir.

Después de esto solo nos queda sentarnos a la mesa y disfrutar de lo lindo.

Este curry es uno de mis preferidos, se los recomiendo absolutamente. Es riquísimo.

¡¡A disfrutarlo!!

Pan Naan

El pan Naan o tandoori roti es un pan plano elaborado normalmente con harina de trigo y cocinado en hornos tandoor (Tandur). Es un horno con forma elíptica cuya temperatura puede alcanzar los 400ª. Los panes se cocinan pegados en las paredes del horno.

Se consume en varias regiones de Asia central y Asia del Sur. Su origen se remonta al antiguo Egipto y parece ser que era una de las primeras formas de cocinar pan, por su sencillez. 

Normalmente el pan Naan que se vende en comercios especializados tiene muy poca caducidad y en poco tiempo se pone duro, por lo que hace mucho tiempo que quiero hacerlo en casa y que ocupe su lugar en el blog.

Los ingredientes empleados son muy simples. Su elaboración no es nada complicada, apenas requiere de amasado y además se cocina en una sartén, más fácil imposible. 

Hay muchas variedades de este pan, el Naan de ajo, el Paneer Naan, el Keema Naan, el Peshwari Naan o el Kashmiri Naan. 

El que haremos hoy es un pan básico, el que más me gusta para que no resalte su sabor sobre ninguna preparación. A modo de decoración he añadido un poco de perejil picado y semillas de comino. 

El resultado es un pan delicioso, muy esponjoso, se los recomiendo, una vez que lo hagan, verán que no hay color, en serio, es como el día y la noche y para una persona como yo que siente debilidad por esa cocina especiada, llena de sabor y ricas salsas es imprescindible un pan en condiciones para acompañarlas.¡¡Vamos con la receta!!

Fuente : Pimienta dulce blog

Ingredientes para 8 panes:

  • 325 g harina de trigo panificable (media fuerza) 
  • 50 g de harina de trigo integral
  • 50 g de leche entera
  • 125 g de agua
  • 75 g de yogur natural o tipo griego (sin azúcar)
  • 5 g de sal
  • 3 g de levadura seca (8 g de levadura fresca)
  • Mantequilla, Ghee o aceite para estirar la masa

* si quieres hacerlo con masa madre en lugar de levadura, sustituye 50 g de agua y 50 g de harina de la receta por 100 g de masa madre al 100% de hidratación.

Primero que nada, comentar que si no tienen o no consiguen harina de media fuerza, utilicen harina de panadería normal bajando un poco la hidratación de la masa.

Ponemos todos los ingredientes en el bol de la Kitchenaid. Amasamos con el gancho a velocidad media hasta que veamos que la masa ha tomado cuerpo. Seguimos amasando hasta que la masa se despegue de las paredes del bol y se quede casi por completo en el gancho.

Si no tienes KA o robot, puedes hacerlo a mano. Pon todos los ingredientes en un bol, mezcla y amasa hasta que la masa tenga cuerpo. Llevará un ratito, para hacer el amasado más fácil puedes hacer amasados de dos minutos y reposos de cinco minutos. Es conveniente tapar la masa en cada reposo para que no se seque.

El resultado es una masa hidratada que se pegará un poco a las manos. Pon un poco de aceite en las manos para manipularla.

Pasamos la masa a un bol limpio, tapamos con film transparente y dejamos levar a temperatura ambiente hasta que doble su volumen.

En este momento podemos llevarla a la nevera hasta el día siguiente. Yo lo hice así porque me surgió un contratiempo y no podía trabajarla de seguido.

Al día siguiente la sacamos de la nevera y la dejamos atemperar un ratito, en mi caso hacía calor y la tuve 15 minutos.Pasamos la masa a la encimera engrasada con un poco de aceite y aplastamos con las yemas de los dedos para quitar las burbujas.Pesamos la pieza y dividimos en 8 partes iguales.

Con cada porción formamos una bolita. Las dejamos reposar 1/2 hora, tapadas con un paño o plástico.

Engrasamos la encimera y el rodillo. Tomamos una bolita y estiramos hasta que tengan unos 3 mm de grosor. Procedemos igual con las 7 restantes. Es importante que la masa tenga un poco de grasa porque así no será necesario añadirla para cocinarlas. 

Si vas a añadir semillas o hierbas, hazlo en este momento. Las espolvoreas por la superficie y pasas el rodillo para que queden fijadas.

Ponemos una sartén al fuego y cuando esté bien caliente colocamos con cuidado una de las masas y cocinamos durante un minuto por cada lado aproximadamente. Se hacen rápido pero tampoco queremos que queden crudos.

Según vayan saliendo del fuego pincelamos cada Naan con un poco de Ghee o mantequilla derretida.

Y ya los podemos servir, me gusta tomarlos recién hechos porque están de vicio, pero aguantan bien varios días.

¡¡A disfrutarlos!!

Petit París Brest

Hoy toca publicación del reto "Dale una vuelta a..." . Ya les comenté anteriormente que algunos bloggers de Gran Canaria habíamos creado un reto que consiste en darle la vuelta a un postre.

La anfitriona del reto de este mes es Esther y su propuesta ha sido el París Brest.

Es un postre tradicional de la repostería francesa que recibe su nombre en honor a la carrera de bicicletas que se realizó entre las ciudades de París y Brest en 1891. La forma del pastel representa la rueda de una bicicleta. El primer pastelero que hizo este pastel fue Pierre Giffard, el cual tenía mucha afinidad con la "petite reine" (la bicicleta). Asimismo fue un pionero del reportaje periodístico moderno y trabajaba para el diario parisino "Petit Journal".

Un pastelero que presenciaba la carrera desde Maisons-Laffitte confeccionó un manjar en forma de rueda de bicicleta y Giffard aplaudió la ocurrencia. Como periodista divulgó el postre y toda Francia se asombró de la novedad.

Hoy en día la carrera y el postre van de la mano y se hacen famosos mutuamente.

Tradicionalmente, este postre se compone de una corona de pasta Choux, parecida a la de los profiteroles, partida horizontalmente por la mitad y rellena de una muselina de praliné. También se suele espolvorear con azúcar glass y se decora con almendra laminada.

Partiendo de la París Brest tradicional, no sabía si cambiar la forma manteniendo el sabor del relleno o lo contrario. Al final me decidí por la primera opción. Tenía que buscar una forma diferente para el montaje, conservando lo más posible su esencia en cuanto al sabor.

Me metí de cabeza en internet buscando diferentes opciones para la presentación hasta que encontré la opción que les traigo. ¿A qué es preciosa y elegante? 

En cuanto a las elaboraciones, tenía que ir sobre seguro porque nunca había hecho pasta Choux, ni muselina de avellanas, ni praliné y todas las recetas las encontré en la web de Ettore Cioccia, un excelente pastelero que me da absoluta confianza.

No tengo la destreza de un pastelero con la manga pastelera y mi masa Choux y la muselina no quedan tan vistosas como en la que me inspiré, pero les adelanto que este postre, lo presentes como lo presentes, es un manjar de dioses. Madre mía qué cosa tan rica, es una exquisitez absoluta.

Para hacer este postre debemos hacer cuatro elaboraciones: la pasta Choux, el praliné de avellana, la crema pastelera y la muselina de avellana. Aunque pueda parecer complicado no lo es, algo laborioso sí, pero fácil de realizar.

No se pierdan las propuestas de mis compañeros de reto:

Déborah, del blog Mi toque en la cocina
Iván, del blog Panes con garra
Cristina, del blog Edana cuenta
Irmina, del blog El zurrón de los postres
Victoria, del blog De flores comestibles
Esther, del blog Repostería con emoción

¡¡Vamos al lío!!

Fuente de las recetas: Ettore Praliné: Ettore

Fuente de la presentación: Lilian Bonnefoi

Ingredientes para la masa Choux (15-20 unidades):

  • 100 ml agua
  • 100 ml leche entera a temperatura ambiente
  • 90 g mantequilla a temperatura ambiente
  • 110 g de harina común tamizada
  • 2 g de sal
  • 2 g de azúcar
  • 200 g de huevo a temperatura ambiente
  • Un poco de huevo y leche para pincelar

Para el praliné de avellanas:

  • 300 g de avellanas crudas o tostadas
  • 250 g de azúcar
  • 10 ml de aceite vegetal
  • 30 g de avellana extra para decorar

Para la crema pastelera:

  • 1/2 litro de leche entera a temperatura ambiente
  • 125 g de azúcar
  • 50 g de maicena
  • 2 yemas de huevo a temperatura ambiente

Para la crema de praliné:

  • Toda la crema pastelera que hemos hecho
  • 300 g de mantequilla pomada
  • 150 g de praliné de avellanas

Para el montaje:

  • Azúcar glass
  • Avellanas para decorar.

Podemos preparar con antelación el praliné y las cremas, pero la masa Choux recomiendo hacerla el día que vayan a montar el postre porque pierde un poco, sobre todo si quieren sacar foto del resultado.

MASA CHOUX:

Tendremos todos los ingredientes a temperatura ambiente. Tamizamos la harina. Ponemos los huevos en un bol, batimos ligeramente y reservamos. En un bol aparte ponemos un poco de huevo y leche para pincelar, reservamos.

Colocamos una hoja de papel sulfurizado o vegetal en la bandeja del horno y reservamos.

Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo.

Ponemos un cazo a fuego alto con el agua, la leche, la mantequilla, la sal y el azúcar, removemos con una espátula de silicona. Cuando rompa a hervir, retiramos del fuego, añadimos la harina de golpe y removemos enérgicamente con la espátula de silicona. Seguimos removiendo hasta que la masa se separe de las paredes y fondo del cazo, ponemos de nuevo el cazo al fuego y removemos unos segundos para secar la masa, cuando se haya formado una costra en el fondo del cazo ya estaría.

Pasamos la masa al bol de la Kitchenaid, colocamos el accesorio pala, ponemos a velocidad media y la tenemos en movimiento durante unos cinco minutos, hasta que pierda el calor, para que no se cuajen los huevos.

Aquí llega la parte crucial de esta masa, que no es difícil, pero sí fastidiosa.

Los huevos hay que echarlos por tandas y no se añade el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado en la masa. Al principio podemos añadir más cantidad, pero al final lo haremos en cantidades pequeñitas. 

Para saber si la masa está en su punto, después de cada integración del huevo paramos la máquina, tomamos una cantidad de masa con la espátula de silicona. Si se queda pegada completamente a la espátula y no cae hay que seguir añadiendo huevo, si se queda pegada a la espátula y luego empieza a caer lentamente sin romperse, como si fuera una corbata, quedando solo un poco en la espátula, ya estaría, si se te despega completamente de la espátula te has pasado de huevo.

Es muy importante tener esto en cuenta, una pizca de huevo de más y hay que volver a empezar, como me pasó a mí la primera vez, pero a la segunda lo conseguí.

Yo siempre bato los huevos antes de añadirlos porque me resulta más práctico, pero en este caso aún lo veo más necesario, no es lo mismo echar un huevo entero que ir añadiendo huevo batido poco a poco, se controla mejor la cantidad.

Así que pasados los cinco minutos la masa estará más fría y podemos empezar a añadir el huevo. Una vez que veamos que se ha integrado/absorbido completamente, añadimos un poco más. Cada vez que se integra el huevo paramos la máquina y hacemos la prueba.

Cuando la masa esté lista la pasamos a una manga pastelera, con una boquilla lisa o rizada, como más les guste, la mía era lisa de 10 mm.

Dejando una separación de 3 mm entre ellos, hacemos tandas de tres Choux pegados entre sí, hasta que se acabe la masa. Según el tamaño de los profiteroles saldrán más o menos. Si al final no te da para hacer uno de tres, los haces individuales. 

Pincelamos cada Choux con suavidad con la mezcla de huevo y leche.

Horneamos durante 45-50 minutos. He comprobado que es mejor que estén diez minutos de más y asegurarnos que están bien secos, por unos minutos no me juego que queden crudos después de todo el trabajamos que hemos realizado.

Cuando termine el tiempo de horneado, apagamos el horno y dejamos los Choux dentro con la puerta entreabierta durante 15 minutos para que terminen de secarse. Sacamos del horno y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.
PRALINÉ DE AVELLANAS:

Precalentamos el horno a 200º. Preparamos la bandeja del horno con papel sulfurizado o vegetal. Distribuimos las avellanas, ya sean crudas o tostadas, no importa si tienen restos de piel.
Las horneamos durante unos 8 minutos si están tostadas, si fuesen crudas les damos 4-5 minutos más.
Queremos que estén ligeramente doradas para intensificar el sabor. Vigilar no se vayan a quemar ya que cada horno es un mundo.

Una vez listas las pasamos a una sartén o caldero de fondo grueso. Ponemos la sartén a fuego suave, sin dejar de remover con una cuchara de madera, vamos añadiendo el azúcar poco a poco, según veamos que se va derritiendo añadimos un poco más, así hasta acabar con el azúcar. Removemos en  todo momento para que todas las avellanas queden impregnadas, despacio, hasta que el azúcar tome un color ámbar. 
 
Una vez hechas, las pasamos inmediatamente a una hoja de papel sulfurizado o vegetal, las extendemos con la cuchara con cuidado de no quemarnos y dejamos que enfríen completamente. Se endurecerán y quedarán en bloque.

Una vez fría, rompemos en pedazos pequeños y apartamos unos 20 gramos. El resto lo ponemos en un robot de cuchillas y comenzamos a triturar a velocidad alta. Añadimos el aceite y seguimos triturando. Tardará un poco en convertirse en una pasta, seguimos triturando, paramos de vez en cuando para bajar lo que se queda en las paredes y volvemos a triturar. 

Las piezas de avellanas y caramelo pasan por tres fases distintas. Primero veremos una textura arenosa, como si fuese galleta triturada. La segunda será una pasta grumosa y espesa y por último será una pasta fina y homogénea. En este momento es más líquida, pero desde que enfríe se vuelve más densa.

Cuando esté en su punto la pasamos a un bote. Se conserva en la nevera hasta un mes como máximo. Para usarlo hay que sacarlo un rato antes para que se atempere.

CREMA PASTELERA:

Ponemos las yemas en un bol, añadimos un cucharón de leche y toda la maicena. Mezclamos con unas varillas.

Hervimos en un cazo el resto de la leche con el azúcar. Cuando rompa a hervir, vertemos un poco de leche sobre el bol de las yemas sin dejar de remover con unas varillas. Ahora pasamos toda la mezcla de huevos al cazo sin dejar de batir. Poco a poco irá espesando. Cuando tenga consistencia de Natilla retirar del fuego y pasar a un recipiente. Cubrir con film transparente a piel (el film debe estar pegado a la crema para que no forme costra). Dejamos enfriar.

CREMA DE PRALINÉ (Muselina):

Ponemos la mantequilla en el bol de la Kitchenaid y batimos con la pala, a velocidad media, hasta que esté cremosa.

Añadimos el praliné y batimos unos segundos hasta que los dos ingredientes se mezclen bien. Pasamos la mezcla a un bol.

Sacamos la crema pastelera de la nevera, como se habrá endurecido la batimos con unas varillas hasta que vuelva a tener una consistencia cremosa. A continuación mezclamos con la crema de mantequilla y praliné hasta obtener una textura homogénea y que sea consistente. La conservamos en un bol tapada hasta el momento de usar. Guardar en nevera si no se va a utilizar sobre la marcha.
MONTAJE

Si tenemos la crema de praliné en la nevera la sacamos con antelación para que se atempere, pero no queremos que esté muy suelta porque nos complica el montaje. 

La ponemos en una manga pastelera con boquilla lisa o rizada, la mía es de 10mm.

Con el praliné que tenemos reservado haremos dos cosas. Por un lado, separamos avellanas enteras y las cortaremos a la mitad, de tal modo que tengamos una mitad para cada Choux y cortamos con el cuchillo el resto, no con robot porque se nos quedaría en polvo y la intención es que se note ese granillo caramelizado. Reservamos ambas cosas.

Ahora cortaremos horizontalmente la masa Choux, a 2/3 de altura y a lo largo de los tres Choux. Procedemos igual con el resto. Separamos entre sí todas la partes superiores que hemos cortado, así tendremos sombreritos individuales para colocar sobre los Choux. Serán irregulares, pero lo arreglamos cortando con un cortador o una boquilla del tamaño que gusten. Espolvoreamos todos los sombreritos con azúcar glass y reservamos.

Rellenamos las bases de los Choux con la muselina, cuanto más altos más lucen, distribuimos por encima un poco del praliné que hemos troceado, colocamos la parte superior, el sombrerito, ponemos sobre él un pegote de muselina, volvemos a poner un poco del praliné troceado y colocamos media avellana para rematar. Terminamos espolvoreando con un poco de azúcar glass.

Ya tenemos terminado nuestro postre y luce de maravilla.

Como les decía, es laborioso, pero merece la pena cada minuto que hemos empleado, porque es una auténtica delicia. No había probado nada igual.

¡¡Pequeños bocados de felicidad!!

¡¡A disfrutarlos!!
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