Berenjenas con aires de Oriente próximo y arroz Mojardara

Hoy les traigo dos recetas sacadas del libro Persiana, "Recetas de Oriente próximo y más allá", una preciosidad de libro con unas recetas fascinantes, muchas de las cuales ya tengo marcadas para hacerlas más pronto que tarde.

Hemos quedado prendados de estos dos platos y como dice en su prólogo: "la comida relaja el ambiente para una experiencia agradable en la que los platos y el disfrute se convierte en el centro de atención, permitiendo dejar de lado todo lo demás".

Y es lo que ocurre cuando te sientas alrededor de platos como estos, la comida deja de ser un mero alimento para convertirse en un acontecimiento extraordinario.

Por una parte las berenjenas, una combinación espectacular con un resultado delicioso, con toques dulces y exóticos que te hacen viajar sin salir de casa.

En el libro aparece como Berenjenas con Chermoula, pero realmente no se prepara con exactitud esta pasta originaria del norte de África, que se utiliza como adobo, como aderezo o como base para perfumar muchos platos, sino que toma algunas de las especias que la componen, por lo que no he creído conveniente titularla así.
Este plato bien puede ser parte de una serie de entrantes para compartir (mezze) o tomarlo como plato principal acompañado de arroz, como hemos hecho nosotros. Además, para no dejar nada de la rica salsa de las berenjenas, nos hemos ayudado de pan nam.

Por otra parte tenemos el arroz, cuya receta también es de este libro. Decir que es fabuloso es quedarme corta, su perfume inunda la cocina y sólo por el olor que desprenden sus ingredientes mientras se cocinan se adivina lo que se va a disfrutar después.

Recibe el nombre de Mojardara en la cocina árabe, pero se versiona en diversos países, siendo la cebolla frita la que quizás marca la diferencia. Una receta de naturaleza humilde y que sin duda creo que son las mejores.

Tanto una receta como otra están indicadas para seis personas, no duden en hacerlas al completo, al día siguiente están mejor todavía si cabe y siempre pueden tunearse y convertirse en otro plato.
    ¡¡A por ellas!!
    Ingredientes para las berenjenas:
    • Aceite de oliva
    • 2 berenjenas cortadas en dados de unos 2,5 cm
    • Sal gruesa
    • 1/2 cebolla grande cortada en juliana fina
    • 3 dientes de ajo 
    • 1 cucharadita de comino en polvo
    • 1/2 cucharadita de canela en polvo
    • 1 cucharadita de pimentón dulce
    • 1/2 pimiento rojo cortado primero en tiras y luego a la mitad
    • Un puñado de pasas amarillas
    • 400 gr de tomate troceado
    • 3 cucharadas de vinagre de vino tinto
    • 2 cucharadita de azúcar
    • 2 cucharadas de miel
    Ingredientes para el arroz:
    • 400 ml de aceite de girasol
    • 4 cebollas grandes cortadas en rodajas finas
    • 275 gr de lentejas verdes (yo usé negras)
    • 1 cucharada de comino en grano
    • 300 gr de arroz basmati
    • 1 cucharadita de cilantro molido
    • 2 cucharaditas de comino molido
    • 2 cucharaditas de canela molida
    • 1 1/2 cucharadita de cúrcuma molida
    • Sal
    • 525 ml de agua
    • Alternativo: un puñado de pasas o unos 6 dátiles troceados (que fue lo que usé yo)
    No se asusten nunca al ver tantos ingredientes en este tipo de platos y por ello dejen de hacerlos, si no los consiguen todos, improvisen, sustituyan y siempre saldrá un plato delicioso.
    Ponemos un buen chorro de aceite en una cazuela y salteamos las berenjenas a fuego medio hasta que tomen un color dorado. A mitad de la cocción le ponemos una pizca de sal gruesa. Una vez doradas retiramos y reservamos.

    Bajamos el fuego y agregamos la cebolla, dejamos que se vaya haciendo lentamente, la queremos caramelizada, pero mientras tanto vamos haciendo el paso siguiente.

    Mientras se hace la cebolla, machacamos en un mortero los ajos con una pizca de sal gruesa, añadimos el comino, la canela y el pimentón, mezclamos hasta formar una pasta y agregamos a la cebolla cuando esté casi caramelizada (porque mientras se hace lo siguiente seguirá caramelizando y no queremos que se queme), removemos y agregamos el pimiento rojo y sofreímos hasta que esté tierno. Añadimos las pasas y otra pizca de sal y continuamos sofriendo unos 5 minutos más. Añadimos el tomate, dejamos cocer unos 5 minutos, incorporamos el vinagre, el azúcar y la miel.

    Subimos el fuego y salteamos durante 1 o 2 minutos, removiendo para que no se queme. Bajamos el fuego al mínimo y aplastamos ligeramente con el utensilio para hacer puré de papas, removemos para comprobar que está todo hecho por igual.

    Agregamos la berenjena y mezclamos con el resto y mantenemos a fuego mínimo durante unos 8 minutos más.

    Apagamos el fuego y dejamos al calor para que repose mientras preparamos el arroz.

    Para ello ponemos el aceite en una sartén grande y cuando esté bien caliente añadimos las cebollas en dos o tres tandas. Freímos durante unos 8 minutos, removiendo de vez en cuando y cuando estén bien doradas y crujientes las sacamos a un plato con papel absorbente. Retiramos el aceite de la sartén y la dejamos a mano para más adelante.
    Ponemos el agua en una cazuela y cuando rompa a hervir añadimos las lentejas. Las cocemos durante unos 15 minutos o hasta que estén suaves sin estar blandas. Una vez cocidas las escurrimos y las ponemos bajo el grifo para parar la cocción. Reservamos en el escurridor hasta el momento de usar.

    Aunque en el libro no viene cómo se hace el arroz basmati, les cuento cómo lo hacemos nosotros.
    Ponemos el arroz en un colador grande, lavamos bajo el grifo hasta que el agua salga transparente. Dejamos escurriendo en el colador hasta el momento de usar.

    Volvemos a tomar la sartén donde freímos las cebollas. La ponemos a fuego medio sin aceite (ya tiene resto de freír las cebollas), añadimos el comino en grano, lo salteamos durante un minuto y luego agregamos el arroz, el resto de especias y una cucharada de sal. Luego agregamos las lentejas y los dátiles y mezclamos todo. Añadimos el agua y removemos por última vez, tapamos la cazuela, bajamos el fuego al mínimo y cocinamos durante unos 15 minutos.

    Una vez transcurrido el tiempo, retiramos del fuego, quitamos la tapa y cubrimos con un paño. Esponjamos con un tenedor (es importante que sea con un tenedor) y agregamos una tercera parte de las cebollas y mezclamos, sin revolver. Emplatamos poniendo el resto de la cebolla por encima.

    Servir en el plato una buena ración de arroz y berenjenas y no olvidar el pan nam, ummmm, se me acaban los calificativos para definir esta ricura.

    Después de todo esta literatura, les aseguro que merece la pena, he tardado más en escribir la receta que en hacerla, pero se acordarán de mi a cada cucharada de uno y otro plato.

    ¡¡A disfrutarlas!!

    Cuadraditos de arándanos con un toque de limón

    Desde que vi en la estantería el libro de Linda Lomelino sabía que iba a disfrutar con él. Es un libro fantástico que recomiendo absolutamente, no sólo porque te vas a enamorar de su bella fotografía, sino porque tiene unas recetas que entran por los ojos y dan ganas de hacerlas sobre la marcha.

    Y así ha sido, he quedado encantada y por supuesto ha superado con creces su preciosa imagen.

    El resultado es un pastel delicioso, con ese sabor a mantequilla intenso de la masa que me chifla y que a la vez contrasta con el toque ácido de los arándanos y no es excesivamente dulce.
    Adoro este tipo de pasteles y ya me veo preparándolo en más de una ocasión con cualquier fruto rojo que tenga a mano o manzanas, ruibarbo, etc. Siempre que el fruto tenga ese toque ácido le irá como anillo al dedo.
    Si no tienen o consiguen frutos rojos frescos, les aseguro que con los congelados queda espectacular.

    La receta es muy sencilla y en poco tiempo podrás rendir cuentas de este exquisito pastel. Perfecto para tomar en cualquier ocasión.

    Puedes hacerlo en un molde cuadrado o redondo, según te guste más, en mi caso he elegido el cuadrado, porque al cortar en porciones cuadradas me resulta más cómodo de tomar.

    Se conserva en la nevera perfecto durante una semana, eso si no se acaba antes.

    ¡¡Sin más vamos con la receta!!

    Ingredientes para un molde de 20x20 cm (salen 9 cuadraditos)
    Para la masa:
    • 210 gr de harina
    • 110 gr de azúcar
    • 1/2 cucharadita de levadura
    • Una pizca de sal 
    • 125 gr de mantequilla fría en dados
    • 1 yema de huevo
    • 1 cucharadita de limón recién exprimido
    Para el relleno:
    • 250 gr de arándanos frescos o congelados
    • 45 gr de azúcar
    • 2 cucharaditas de maizena
    • 1 cucharadita de ralladura fina de limón
    • 1 cucharada de zumo de limón recién exprimido
    -Además, un poco de azúcar para espolvorear por encima. Aunque yo la puse, realmente no le hace falta.

    Pesamos todos los ingredientes y guardamos la mantequilla en la nevera hasta el momento de usar.

    Engrasamos el molde y forramos con papel de hornear. Lo más práctico es cortar el papel por la mitad y colocar las dos láminas en el molde en forma de cruz. Para ello, engrasamos el molde y ponemos la primera, engrasamos la superficie de ésta ligeramente y colocamos en sentido contrario la segunda, así se adhiere mejor y no se nos mueve.

    Precalentamos el horno a 200º.
    Mezclamos en un bol grande la harina, el azúcar, la levadura y la sal, removemos y agregamos la mantequilla, la yema y el zumo de limón. Con los dedos vamos mezclando la mantequilla con el resto hasta conseguir una masa grumosa.

    Como siempre digo, a estas masas no les sienta nada bien recibir mucho calor. Si como yo eres de manos calientes es mejor poner todos los ingredientes en un robot de cuchillas y darle unos cuantos toques hasta que consigamos esa textura grumosa.

    Retiramos un tercio de la masa resultante y reservamos.
    El resto los distribuimos en el fondo del molde llegando a todas las esquinas y con el revés de una cuchara o un utensilio de madera para aplanar, apretamos bien contra el fondo de manera que quede uniforme.

    Mezclamos en un bol los arándanos, el azúcar, la maizena, la ralladura y el zumo de limón, removemos todo y distribuimos sobre la masa dispuesta en el molde.

    Esparcimos el resto de masa que tenemos reservada por encima de los arándanos y espolvorear un poco de azúcar.
    Horneamos 30-35 minutos o hasta que veamos que se ha dorado la superficie ligeramente.

    Sacamos el molde del horno y dejamos sobre una rejilla para que enfríe un poco. Pasados unos diez minutos desmoldamos con cuidado, retiramos el papel y colocamos en una rejilla primeramente y luego en un plato o bandeja. Dejamos enfriar completamente antes de llevarlo a la nevera.

    Cortar en cuadrados para servir y degustar fríos o ligeramente templados metiéndolos unos segundos en el microondas si los quieres un poco más blandos. También si los tomas fríos, pero no lo quieres helados, sólo tienes que sacarlo un ratito antes de tomarlos.
    Los he tomado de las dos maneras y les puedo decir que están divinos, templados con una bola de helado están para morirse y fríos de la nevera están de vicio, así que lo dejo a tu elección, lo que te aseguro que vas a desfallecer con cada bocado.

    ¡¡Así que a disfrutar de este maravilla!!

    Guiso rico de judías blancas o alubias con longanizas

    Hay que aprovechar antes de que llegue el calor sofocante para seguir tomando platos de cuchara y estos días de lluvia que estamos teniendo son perfectos para disfrutar de este guiso tan rico con una materia prima sencilla, económica y con un resultado delicioso.

    Siempre trabajo con productos frescos y donde haya una buena judía fresca que se quite lo demás, pero hay muy buenos productos en conserva y soy de las que siempre tengo algún bote en la despensa, porque más de una vez me saca de un apuro. En este caso unas estupendas judías (alubias) blancas, bien grandes y carnosas.

    Aquí las llamamos judías blancas, porque a las judías verdes redondas las llamamos habichuelas y en muchos lugares son alubias, ¿cómo las llaman donde vives?
    Si a estas judías blancas unimos unas longanizas frescas, más un poco de aquí y otro de allá, el resultado no puede ser mejor. Ya verán que a cada cucharada que tomen dirán qué rico está esto y no pararán hasta dejar el plato limpio como una patena, así que no se olviden del pan.

    Sin duda lo repetiremos porque es de esos platos que fruto de la improvisación llegan para quedarse.

    Ingredientes:
    • 1 bote de judías grandes (unos 400 gr ya escurridas)
    • 1/2 kg de longanizas frescas
    • 1 cucharada de manteca de cerdo
    • 2 cebollas
    • 1 zanahoria
    • 1 chile rojo
    • 1 cabeza de ajo
    • 2 ramitas de romero
    • 400 gr de tomate triturado
    • 1 vaso de vino tinto
    • 1 vaso de agua
    • 1 cucharadita de pimentón dulce
    • 1 chorrito de reducción de vinagre Pedro Ximénez
    Ponemos las judías en un colador grande y lavamos bajo el grifo hasta que el agua salga limpia. Dejamos escurrir hasta el momento de usar.

    Como es un guiso que hemos terminado en el horno, usaremos una cocotte o cazuela de hierro, una cazuela de barro o en su defecto usar una cazuela normal y seguir toda la cocción al fuego.

    En una cocotte o cazuela de hierro ponemos la manteca y una vez derretida, agregamos las longanizas, doramos, retiramos a un plato y reservamos.

    En la misma grasa que han dejado las longanizas y la manteca, sofreímos la cebolla cortada en juliana, agregamos la guindilla picada en juliana fina, la zanahoria cortada en dados pequeños y la cabeza de ajo cortada por la mitad.
    Cortamos las longanizas en porciones de unos tres centímetros y añadimos a la cazuela. Agregamos el pimentón, rehogamos con el resto y añadimos el tomate triturado, el vino, el agua, las judías, una rama de romero, un poco de sal y removemos todo. Llevamos a ebullición para que se evapore el alcohol y mantenemos cociendo tapado a fuego medio durante media hora.

    Precalentamos el horno a 180º.

    Transcurrida la media hora, rectificamos de sal si es necesario, quitamos la rama de romero que ya ha hecho su función y añadimos la otra rama, pero esta vez deshojada y picadita, lo repartimos por encima y metemos la cazuela en el horno sin tapa durante veinte minutos.

    Si no usan el horno, cocinar al fuego hasta que tengamos un caldo bien meloso.
    Pasado el tiempo, apagamos el horno, tapamos la cazuela y dejamos reposar dentro del horno unos 10 minutos.

    Sacamos la cazuela del horno, retiramos la cabeza de ajo y agregamos la reducción de vinagre, removemos y listo para servir y degustarlo en todo su apogeo.

    Les aseguro que les encantará tanto como a nosotros, un guiso de soltar la lagrimita y como les decía, no pueden olvidarse del pan.

    ¡¡¡A disfrutarlo!!
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