Lo Mein de ternera o fideos chinos fritos con ternera

Lo Mein es un plato chino basado en la técnica stir-frying (salteado en wok) de fideos de harina. Contiene verdura y porciones de carne o marisco, normalmente ternera, pollo, cerdo o gambas.

Los noodles son unos fideos chinos de harina de trigo cuya característica principal es su forma, vienen apretados como formando nidos. Se cocinan en un momento y no necesitan sal en su cocción, con unos pocos minutos y una guarnición tienes en la mesa un plato de lujo.

Para hacer comida china en casa, lo más similar a la auténtica que podamos, hay una serie de ingredientes para mi imprescindibles. Casi todo el mundo suele tener en casa la salsa de soja, es la más habitual, pero si cocinan a menudo platos chinos merece la pena tener unos cuantos más, son muy baratos y cunden bastante.

Para mi los más básicos, que suelen encontrarse en casi todos los supermercados, además de la salsa de soja, son la salsa de pescado, la salsa de ostras, el vinagre de arroz y el aceite de sésamo,  y, además, si te gusta mucho preparar estos platos son importantes el vinagre negro chino, que es oscuro, con mucho aroma y un toque dulce, algunos dicen que es el vinagre balsámico asiático, pero el chino es líquido al contrario que el balsámico; el vino Shaoxing, es un vino de arroz fermentado que le da un sabor único a los platos, se suele utilizar como ingrediente en la cocina, sobre todo para marinar la carne, pero si es de buena calidad se puede tomar solo, como otro vino cualquiera o calentarlo como el sake.
Como siempre digo, tener todos los ingredientes sería lo ideal, pero si no los tienen o no pueden conseguirlos pueden improvisar o sustituir, pero nunca dejar de hacer los platos por ello. Por ejemplo, la salsa de soja, como dije, es una salsa que solemos tener en casa, pero yo no tengo salsa de soja ligera, oscura y normal, sólo tengo la normal, así que la sustituí y listo. La fuente de donde he tomado la receta da alternativas a algunos ingredientes que les pondré más abajo.

Hay muchas combinaciones para preparar un Lo Mein, pero esta que les traigo con ternera me ha encantado, una delicia, con un sabor increíble.
Lo más importante a la hora de trabajar con un wok, es tener todos los ingredientes ya cortados, separados en cuencos o en la tabla y listos para añadir al wok cuando le llegue su turno. La cocción en wok es muy rápida y si nos despistamos después de echar los fideos se nos pueden pasar.

Vamos con la receta, no puede ser más sencilla, las cantidades son orientativas, si les gusta con más verdura o carne, añadir en la cantidad deseada.
Fuente: Kwan Homsai

Ingredientes para dos personas:
  • 200 gr de ternera
  • 150 gr de fideos chinos
  • 50 gr de cebolleta (puerro en caso de que no la consigan)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde italiano 
  • 2 cucharadas de salsa de soja ligera (puse normal)
  • 1 1/2 cucharada de salsa de ostras
  • 1 cucharada de vino chino Shaoxing (se puede sustituir por Jerez seco)
  • 1 cucharada de vinagre negro chino (se puede sustituir por vinagre balsámico, en este caso no añadir azúcar)
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Un poco de pimienta blanca molida
  • 1 o 2 cucharadas de salsa de soja oscura para dar color al final (puse normal)
  • 1 chorrito de aceite de sésamo
  • Chile seco sin semillas o copos de guindilla como usé yo, al gusto (opcional)
  • Aceite vegetal
Para marinar la ternera:
  • 1 chorrito de vino chino Shaoxing (se puede sustituir por Jerez seco)
  • 1/2 cucharada de salsa de soja ligera (puse normal)
  • 1/2 cucharada de salsa de ostras
  • 1/2 cucharada de maicena
  • Un poco de pimienta blanca molida
Comenzamos marinando la ternera. Cortamos la carne en trozos finos, no en tiras, la ponemos en un bol. Añadimos todos los ingredientes, mezclamos, tapamos con film transparente y dejamos reposando en la nevera durante unos 20 minutos.

Preparamos las verduras. Picamos o trituramos los ajos. Picamos la cebolleta o el puerro en aros (reservar unos aros de la parte verde para decorar) y el pimiento en trozos. Si usan chile sin semillas, cortamos en juliana fina. Reservamos.

Preparamos la salsa. En un bol mezclamos dos cucharadas de salsa de soja, la salsa de ostras, el vino chino o Jerez, el vinagre negro o vinagre balsámico (no poner azúcar en este caso), el azúcar y la pimienta. Removemos bien y reservamos.

Ponemos un cazo con agua al fuego. Cuando rompa a hervir añadimos los fideos. Desde que se separen los nidos de fideos, contamos 20 segundos y los pasamos a un bol con agua fría para detener la cocción. Si ponen un colador grande en el bol del agua fría es más fácil escurrirlos. Escurrimos bien y reservamos.

Sacamos la ternera de la nevera.

Ponemos el wok al fuego, cuando esté caliente añadimos un chorrito de aceite vegetal, añadimos los ajos, movemos con una cuchara de madera y cuando empiecen a tomar color agregamos la carne, salteamos a fuego alto hasta que esté hecha.
Agregamos los pimientos, salteamos durante 1 minuto.

Añadimos los fideos y la salsa que teníamos reservada, mezclamos bien y salteamos durante 1 minuto.

Para que tomen un color más oscuro añadir una o dos cucharadas de salsa de soja. Removemos para que se distribuya.

Retiramos el wok del fuego. Agregamos un chorrito de aceite de sésamo, la cebolleta o puerro y los copos de chile. Removemos y lista para emplatar. Decorar con la parte verde de la cebolleta o puerro que teníamos reservado y algunos copos más de chile.

No pueden perderse este plato, la combinación de sabores es estupenda y resulta un plato de lo más suculento.

¡¡A disfrutarlos!!

Fettuccine con champiñones al Oporto y un toque de trufa

Qué socorrida y resultona es la pasta. Da igual si compras los ingredientes para la ocasión o tiras de lo que tienes en la nevera, sea como sea siempre queda de lujo.

En este caso he tirado de nevera. Tenía que utilizar unos champiñones que me habían sobrado de la pizza que publiqué el otro día, un poco de trufa triturada que tenía olvidada y una nata a la que le quedaba pocos días de vida. Con esos ingredientes me imaginé que un chorrito de Oporto le vendría genial, así que busqué una receta que se me adaptara a lo que tenía y me encontré con la de Beatriz, sabía de antemano que iba a resultar una maravilla y no me equivoqué, con esta combinación el éxito está asegurado.
Es muy sencilla de preparar y lo mejor es que esta salsa la podemos hacer el día anterior y cuando lleguemos a casa del trabajo, sólo hay que añadir la nata y cocer la pasta.

No suelo añadir mantequilla a las salsas, pero en este caso le viene genial. En cuanto a la nata tampoco suelo usarla a menudo, prefiero la pasta sin nata, pero no sé por qué siempre compro algún paquete "por si acaso" y al final tengo que gastarla aprisa y corriendo porque se me caducan. En el plato de hoy a mi gusto era necesaria, porque le aporta una cremosidad perfecta a la salsa.

Como siempre digo, improvisen, no pasa nada si no tienen trufa o Oporto a mano, por ello no dejen de hacerla, tendrán un resultado diferente, pero igualmente buenísimo.
Si más, vamos con la receta, verán que se hace en nada y el resultado no puede ser más exquisito.
Ingredientes para dos personas:
  • 200 gr de fettuccine o la pasta que prefieran
  • 200 gr de champiñones frescos, enteros o laminados
  • 1 cebolla grande
  • 1 diente de ajo grande (dos, si son pequeños)
  • Una cucharada de trufa triturada o unas lascas finas de trufa fresca (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Sal y pimienta al gusto
  • 200 ml de nata líquida para cocinar
  • 1 buen chorro de Oporto (o en su defecto vino blanco)
Limpiamos los champiñones con una servilleta húmeda. No los laven porque absorben mucha agua. Los troceamos en dados no muy pequeños. Reservamos unos cuantos sin cortar para decorar.

Picamos la cebolla, como más les guste, pequeña si no quieren que se note o en trozos más grandes, como es mi caso.

Picamos o trituramos el ajo.

Ponemos una sartén honda al fuego, cuando esté caliente añadimos un buen chorro de aceite y la mantequilla, cuando la mantequilla haya derretido, añadimos la cebolla y el ajo, dejamos que se haga a fuego medio.

Cuando la cebolla esté transparente añadimos los champiñones troceados, subimos el fuego para saltearlos y así sueltan menos agua. Agregamos la trufa y cocinamos a fuego medio-bajo hasta que estén hechos. Salpimentamos al gusto.
Subimos el fuego, agregamos el Oporto o el vino y removemos unos minutos hasta que haya evaporado el alcohol.

*En este momento, la salsa está hecha a falta de la nata. Es el momento de reservarla para el día siguiente o congelarla. Cuando vayamos a usarla, poner en una sartén, calentar a fuego bajo, agregar la nata, remover, cocinar unos minutos y la tenemos lista para añadir la pasta.

Ponemos al fuego un caldero con agua abundante, una vez rompa a hervir el agua añadir sal gruesa, agregar la pasta, remover y cocerla siguiendo las indicaciones del fabricante.

Mientras tanto, añadimos la nata a los champiñones, removemos, probamos y rectificamos de sal y pimienta si es necesario, dejamos que vaya espesando a fuego mínimo a la espera de la pasta.
En una sartén pequeña ponemos unas gotas de aceite y ponemos unos cuantos champiñones laminados, con ayuda de unas pinzas les damos un par de vueltas, hasta que hayan tomado un color dorado. Reservamos.

Colar la pasta (siempre reservar un poco de agua de la cocción por si la necesitamos) y añadir a la sartén donde tenemos la salsa, remover constantemente para que se distribuya bien la salsa, agregar un poco del agua de la cocción si la prefieren más suelta, remover nuevamente y emplatar.

Añadir un hilo de aceite de oliva virgen extra, alguna hierba para decorar, los champiñones que tenemos reservados o unas lascas de trufa si disponen de ella.

¡¡Absolutamente deliciosa!!

¡¡A disfrutarla!!

Pizza boloñesa con champiñones y huevos de codorniz

Ya saben que mis pizzas son siempre sin queso y para mí están genial así, aunque siempre me digan que no es exactamente pizza, que para ser pizza tiene que llevar queso, aún así, para mí lo es, por la combinación de ingredientes, por el sabor, por lo que sea y no puedo llamarla coca, porque la masa de la coca es algo diferente, por lo que para mí sigue siendo pizza, además, como en casa hacemos una con queso y otra sin él, la otra parte se lleva todo el mío y tan contentos.

Conozco a mucha gente que no le gusta el tomate y no lo pone en la pizza y sí ponen queso, por lo que tampoco sería pizza. En cualquier caso, no voy a discutir, porque sé que tengo la batalla perdida. Lo que tengo claro es que la llame como la llame, queda deliciosa, a mí me encanta así, entre otras cosas porque no la conozco de otra manera. Por suerte no soy la única que no soporta el queso y como además hay muchas personas que son intolerantes a él, me gusta enseñarles las distintas variantes que preparo y que quedan tan ricas, como la que les traigo hoy, esta salsa boloñesa está para comerla a cucharadas, así que el resto de ingredientes que la componen la hace aún más exquisita si cabe.
Siempre que hago la masa, preparo cantidad suficiente para congelar para otras ocasiones, así que las cantidades reflejadas son para unas 8 pizzas, de unos 26-28 cm de diámetro y finitas, aproximadamente unos 125-150 gr por persona. Si les gustan más gruesas dividir la masa en cuatro o seis porciones. El trabajo se hace sólo una vez y a partir de ahí, descongelar la masa y prepararla no es nada, en un momento tenemos una pizza casera de chuparse los dedos.


Si nunca la han hecho, no le tengan miedo ninguno, verán que es más sencillo de lo que parece. Les aseguro que no supone ningún esfuerzo extraordinario que no puedan realizar y el resultado merece la pena.

Ingredientes para una piza:
  • 125-150 gr de masa de pizza casera (ver receta pinchando en el enlace)
  • Salsa de tomate casera (ver receta pinchando en el enlace-unas dos o tres cucharadas para cubrir la masa)
  • Salsa Boloñesa (ver receta pinchando en el enlace-unas cuatro cucharadas para cubrir la masa)
  • Champiñones frescos al gusto
  • Huevos de codorniz (en este caso 4)
  • Orégano fresco o seco al gusto
  • Aceite de oliva extra virgen
  • Aceite de guindilla (opcional)
Preparamos la masa de pizza siguiendo la receta que figura en el enlace o descongelamos la masa con antelación, como es mi caso, por los menos dos horas antes de su uso.
Precalentamos el horno a 250º.

Para hacer nuestra pizza, pasamos una porción a la mesa enharinada y con ayuda de un rodillo vamos estirando, girando la masa un cuarto, espolvoreamos con más harina y seguimos estirando y girando hasta que nos quede con un diámetro de unos 26-28 cm. Si vemos que la masa se retrae un poco al estirar, la dejamos descansar unos minutos y seguimos la operación.

Para conseguir una masa más crujiente, y no se ablande por la humedad que puedan soltar los ingredientes, la colocamos ya estirada sobre la bandeja de pizza que previamente tendremos preparada con papel de hornear o untada con aceite, la acomodamos con las yemas de los dedos hasta que cubra la superficie de la bandeja. La tapamos y dejamos reposar 15 minutos.
Mientras tanto disponemos todos los ingredientes que vamos a utilizar para luego añadirlos lo más rápido posible y no se enfríe la pizza.

Transcurridos los 15 minutos de reposo, cubrimos la masa con la salsa de tomate y horneamos en la parte baja del horno 5 minutos.

Sacamos la pizza del horno y rápidamente cubrimos con la salsa boloñesa (no hace falta decirles a los queseros que este es el momento para añadirlo), ponemos un poco de orégano seco, colocamos los champiñones, los huevos (estos huevos se hacen en nada, por lo que si les gustan bien cuajados ponerlos en este momento, en caso contrario, cuando la pizza lleve unos cuatro minutos dentro del horno, la sacamos y agregamos los huevos), agregamos un chorrito de ambos aceites y horneamos durante 8-10 minutos más, dependiendo del grosor, esta vez en la parte central del horno, hasta que esté dorada y crujiente.
Pasamos a un plato, añadimos un chorrito de  aceite de oliva, repartimos unas hojas de orégano fresco y lista para hincarle el diente.

¡¡Tremendamente sabrosa, una pizza para chuparse los dedos, con una masa fina y crujiente que es una maravilla!!

¡¡Una cervecita bien fría es el acompañamiento perfecto!!

¡¡¡A disfrutarla!!!
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