Chutney de cebolla roja

Ya saben lo que adoro el picante, los sabores agridulces y por supuesto el chutneys es una de mis grandes pasiones. En esta rica conserva se combinan todos esos matices que me encantan y este que les traigo hoy es uno de mis preferidos.

Cuando publiqué el chutney de ciruelas dije que muy pronto haría el chutney de mango, pero el tiempo ha pasado por mí más que yo por él y todavía no lo he hecho. ¡¡Hay que ver!!

¿Se les pasa el tiempo tan rápido como a mí? Desde que dije eso han pasado nada más y nada menos que casi cuatro años y ni por asomo me había dado cuenta del tiempo transcurrido hasta que he visto la fecha de esa publicación.

El chutney de mango verá la luz en algún momento, no lo descarto para nada, pero este le ha tomado la delantera y ha ganado por goleada, es un auténtico vicio.

Como todas las conservas, es importante hacerlas con antelación, porque según pasa el tiempo los sabores se van asentando y adquieren más potencia. No quiero decir que no se puedan tomar sobre la marcha, que también, pero con los meses están aún mejor.
La receta que les traigo hoy es una combinación de ingredientes que me gustan y que juntos casan a la perfección y el resultado no ha podido ser mejor. Me he guiado por un libro de conservas que tengo hace años para la proporción de cebollas, vinagre y vino, pero el resto, como les digo, ha sido fruto de la improvisación.

Tener un bote de este chutney en la nevera es un lujo, lo utilizo mucho como acompañamiento de carnes y pescados, pero en un sandwich o una hamburguesa es la bomba.

El sabor lo es todo en este tipo de chutneys y la combinación de dulce, salado, ácido y picante me fascina. No queda excesivamente picante y eso que me gusta mucho, pero no he querido que resalte por encima del resto de ingredientes. Si les gusta bien picante pueden añadir más y si no les gusta o no lo toleran pueden omitirlo, aunque no será lo mismo porque ese toque lo hace aún más perfecto, pero lo importante es que lo hagan.

Con las cantidades que indico obtendremos medio litro aproximadamente de chutney, mengua bastante, por lo que es importante que lo tengan en cuenta a la hora de escoger el bote donde lo van a guardar, ya que no solo importa el tamaño, sino que además tienen que saber, según la cantidad que hagan, cuántos van a necesitar para tenerlos esterilizados previamente y bien secos. Si quieren más información sobre esterilización y conservación, sigan el enlace que allí lo tienen bien resumido.

Si quieren saber más sobre los chutneys, en el enlace al chutney de ciruelas tienen toda la información, además de consejos de envasado y conservación muy importantes para que les quede de lujo.

¡¡Tienen que probarlo, así que vamos con la receta!!
Ingredientes:
  • 1 kg de cebollas rojas
  • 2 o 3 dientes de ajo según tamaño
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 cucharada sopera de jengibre fresco rallado o 2 si fuera en polvo
  • 2 clavos de olor
  • 4 o 5 granos de pimienta negra (opcional)
  • 2 cayenas o 1 guindilla troceada (opcional)
  • 2 hojas de laurel
  • 3 estrellas de anís
  • 1 rama de canela
  • 150 ml de vino tinto
  • 150 ml de vinagre de vino tinto
  • 100 ml de vinagre balsámico
  • 100 gr de azúcar morena
Pelamos las cebollas, cortamos los extremos, cortamos a la mitad y picamos en juliana (tiras) gruesa.

Pelamos los dientes de ajo, cortamos el tallo, abrimos y retiramos la simiente si la tiene. Ponemos los dientes en un prensador de ajos y colocamos el ajo triturado en un plato.

Si usan guindilla en lugar de cayena, le cortamos el tallo, la abrimos a la mitad en vertical, retiramos las semillas y nervios blancos. Si quieren que pique más, no quitarlos. En cualquiera de los casos, cortar en juliana fina.
Preparamos una bolsita con las especias. Me parece de lo más práctico, porque así no tenemos que estar pescando especias para retirarlas. Hay bolsas de muselina especiales para cocinar, si no tienen en casa, utilizar una tela fina o gasa. Colocamos las especias: jengibre, clavo, cayena, laurel, anís estrellado y canela en el centro de la tela, cerramos con hilo de cocina.

Ponemos un caldero a fuego medio con un chorrito de aceite. Añadimos las cebollas, el ajo triturado, una pizca de sal gruesa y un poco de pimienta negra recién molida, un par de vueltas de molinillo, cocinamos a fuego bajo-medio hasta que ablanden, unos 20 minutos aproximadamente, con el caldero tapado para que se cocinen bien con el vapor que se genera. Si usan guindilla fresca añadirla en este momento junto con la cebolla y el ajo.

Introducimos la bolsa de especias en el caldero. Removemos todo suavemente, unos segundos, para que suelten todo su aroma y sabor y se integre con las cebollas.

Subimos el fuego y añadimos el vino, una vez rompa a hervir, mantenemos a fuego alto unos segundos para que se evapore el alcohol. Bajamos el fuego a la mitad y agregamos los dos tipos de vinagre y el azúcar.
Cocinamos a fuego medio durante otros 20 minutos, con la tapa del caldero ladeada, no cerrada.

Vigilamos constantemente y de vez en cuando pasamos una cuchara de madera por el fondo, ya que a medida que se cocina, el líquido se va evaporando, las cebollas se caramelizan, el conjunto se espesa y, por lo tanto, hay más riesgo de que se pegue. Probamos y rectificamos de sal si es necesario.

Pasado este tiempo, retirar la bolsa de especias.

Sabremos que el chutney está listo cuando pasemos una cuchara de madera por el centro del caldero, separando la cebolla y se vea el fondo del caldero casi limpio, sin evidencias de vinagre líquido. Si queda un mínimo de líquido de los jugos no pasa nada porque al enfriar se espesará.

Verter el chutney caliente en el bote esterilizado, dejando un pequeño margen hasta la boca del bote, apretar bien para que no queden burbujas, dar un par de golpitos sobre un paño, para que baje el contenido y que terminen de salir las burbujas. Cerrar y dejar enfriar a temperatura ambiente antes de guardarlo en la nevera.

Al contrario que las mermeladas, no suelo hacer gran cantidad, por lo que para dos personas, con un bote como este tenemos para rato y lo mantengo en la nevera.
Si hacen mucha cantidad, dividir en varios botes, hacer el vacío y una vez bien herméticos conservar en la despensa.

El resultado es un chutney fantástico. La cebolla queda tierna, con ese sabor dulce y picante a la vez, con todo el aroma de las especias, una auténtica maravilla...

¡¡Una exquisitez que siempre triunfa y nunca falta en mi nevera!!

¡Anímense a hacerlo y si lo hacen no se olviden de contármelo!! ¡¡Verán que ricura!!

¡¡A disfrutarlo!!

2 comentarios:

  1. Desde luego que delicia de chutney de cebolla, apetece comerlo a cucharadas y lo que realzan los platos, e sabor tan rico que dan.
    Me la guardo para probarla.
    Besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mira cuando vengo a contestarte, no tengo remedio.
      Queda de lujo y tanto de acompañamiento como en un sandwich queda genial, como dices, dan ganas de comerlo a cucharadas.
      Si no lo has hecho anímate y me cuentas.
      Besos

      Eliminar

Tu visita y comentarios me hacen muy feliz y son la esencia de este blog!!!
Por falta de tiempo no participo en premios, memes, ni cadenas, pero muchas gracias por pensar en mí!!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...