Tarta Bakewell

Hace mucho tiempo que tenía esta tarta en la lista de espera y cuánto me alegra haberla sacado a la luz porque me ha conquistado, es una auténtica delicia. 

Es una tarta de origen británico y está compuesta por una masa quebrada, una capa de mermelada de fresa en la base, un relleno de almendra conocido como frangipane y finalmente coronada con almendra fileteada.

Su historia no está muy clara, pero se acepta el hecho de que fue elaborada por primera vez en 1820, en la posada White Horse Inn (ahora llamado Rutland Arms), en el pueblo de Bakewell en Derbyshire. Según cuentan, el cocinero tenía instrucciones de la dueña para hacer una tarta de mermelada de fresa y por error añadió una masa de huevo y almendra por encima de la mermelada. El accidente tuvo tanto éxito que se convirtió en el plato más popular de la posada. Como anécdota les cuento que esta tarta aparece en la novela de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio. 

Es una tarta muy sencilla y exquisita a la vez. El frangipane es una locura, me chifla este relleno, cada cucharada te lleva a la otra...

Aunque yo hago la masa quebrada de otra manera, he seguido la receta íntegra de Deborah, del blog Mi toque en la cocina para probar y el resultado salta a la vista, ha quedado de lujo.

He usado un molde acanalado de 23 cm, desmoldable. No hace falta engrasarlo porque la masa lleva mantequilla, si tienes dudas o si usas otro tipo de molde, rocía con un poco de spray desmoldante o pincela con un poco de mantequilla derretida.

Por supuesto puedes usar masa quebrada comprada, pero el resultado no es el mismo. Merece la pena el tiempo empleado en hacerla en casa porque queda riquísima, se te deshace en la boca.¡¡Vamos con las recetas!!

Ingredientes para la masa quebrada:

  • 200 g de harina común
  • 2 cucharadas de azúcar glass
  • 100 g de mantequilla sin sal, fría y cortada en cubitos
  • 1 huevo L
  • 1 cucharada de leche
  • 1 pizca de sal

Ingredientes para el relleno:

  • 150 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 150 g de azúcar
  • 3 huevos L
  • 150 g de almendras molidas
  • Ralladura de 1 limón
  • 4 cucharadas de mermelada de fresa (en mi caso frambuesa)
  • Almendras fileteadas

Comenzamos preparando la masa quebrada. Tamizamos la harina con el azúcar y la sal. Agregamos la mantequilla fría cortada en cubos y con los dedos o dos cuchillos mezclamos con la harina y el azúcar hasta obtener unas migas finas. Añadimos el huevo batido y la leche, mezclamos hasta unificar. Hacemos una bola con la masa, la envolvemos en film transparente y la metemos en la nevera durante 30 minutos.

Pasado este tiempo, enharinamos la mesa. Colocamos la masa sobre la harina y estiramos con un rodillo. Hay que estirar en el mismo sentido y girar un cuarto cada vez que estiramos, por lo que damos una pasada, giramos un cuarto la masa y volvemos a estirar, si se quiere pegar añadimos otro poco de harina. Así sucesivamente hasta tener una masa fina, de unos 2-3 mm, mayor que el molde.

Enrollamos la masa en el rodillo y la acomodamos en el molde. Tomamos una bolita de masa y la envolvemos en film transparente y con ella fijamos la masa a los laterales. Recortamos lo que sobra. Pinchamos la base con un tenedor y metemos en la nevera durante 30 minutos.

Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo. Ponemos la rejilla en la posición central.

Sacamos la masa de la nevera. Ponemos un papel de horno sobre la masa y añadimos peso, garbanzos, judías o bolas de cerámica como en mi caso.

Horneamos de esta manera durante 15 minutos. Retiramos el papel y el peso y continuamos horneando durante 5 minutos más o hasta que veas los bordes un poco dorados.

Mientras tanto preparamos el relleno. En el bol de la KA, con la pala, mezclamos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una masa cremosa. Batimos los huevos en un bol y añadimos a la masa de 3 veces, no añadir la siguiente tanda hasta que la anterior esté completamente integrada.

Una vez bien integrados los huevos, agregamos la almendra molida y la ralladura de limón. Mezclamos un poco más y listo.

Cubrimos el fondo de nuestra masa con la mermelada y a continuación vertemos todo el relleno.

Distribuimos la almendra fileteada por toda la superficie, al gusto, la cantidad que quieran.

Horneamos durante 35 minutos. Para que no se tuesten en exceso las almendras, cubrimos la tarta con papel de aluminio los primeros 15-20 minutos.

Pasar a una rejilla hasta que enfríe por completo.

Se puede espolvorear azúcar glass por encima, pero en mi opinión no le hace falta, queda riquísima tal cual.

Una tarta maravillosa, con un sabor a almendras divino y ese contraste ácido de las frambuesas es el contrapunto perfecto.

¡¡A disfrutarla!!

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