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Sacher mini bundt cake

Hoy es día de reto. Una vez más el reto "dale la vuelta a.. " ha sido superado con éxito.

Ya les he contado que los bloggers de Gran Canaria hacemos un reto que publicamos el día 15 de cada mes y trata de darle la vuelta a un postre tradicional. Si te has perdido los anteriores te recomiendo que los veas porque las propuestas han sido diversas y geniales.

Este mes la anfitriona he sido yo y tenía en mente varias opciones, por supuesto con chocolate, y al final el postre elegido para darle una vuelta ha sido la tarta Sacher. Es una tarta que llevo tiempo queriendo hacer, la tradicional, y seguramente la haga en otra ocasión, pero para el reto tenía que modificarla, y aunque no he probado la original al menos he probado distintas versiones en varios sitios y gracias a eso tenía en mente el sabor a conseguir. 

Hoy es un día importante para mí, además de ser mi cumpleaños, se celebra el día del bundt cake, así que con estos bizcochos tan ricos cumplo con su aniversario y con el reto, al tiempo que me doy un homenaje.

Les cuento un poco sobre la tarta Sacher por si no la conocen. Es originaria de Austria. Fue inventada en 1832 por Franz Sacher para deleitar a un selecto grupo de invitados del príncipe Klemens Wenzel von Metternich.

Consiste en dos bizcochos de chocolate separados por una capa de mermelada de albaricoque y recubiertos por un glaseado de chocolate. Se suele acompañar de nata montada. Aunque la original no lo lleva, se suelen humedecer los bizcochos con almíbar.

Como condiciones para este reto solo elegí que llevara bizcocho y un glaseado de chocolate, no se los quise poner difícil.

Mi idea para dar la vuelta a esta tarta me vino rápido, al contrario que en ocasiones anteriores, que tuve dudas hasta casi última hora. De hecho, estos bizcochitos vieron la luz al poco de lanzar el reto.

He utilizado un molde de mini bundt cake, de 5 tazas. Como bizcocho hice 1/2 receta del bundt cake de chocolate que está en el blog desde 2012, es brutal, nunca falla, al cual añadí orejones troceados. Elegí este bizcocho porque es súper jugoso, ya que el tradicional de la tarta Sacher es bastante seco. Además, preparé una compota con orejones que puse en el hueco de los bizcochos. Por otra parte, he glaseado doblemente los bizcochos. Un primer glaseado con una ganache de chocolate y por último un glaseado espejo. Una vez más he confiado en Ettore Cioccia y quedaron de lujo.

Creo que he cumplido con el objetivo del reto. No es una Sacher en cuanto a la forma ni contenido, pero sí en cuanto al sabor, porque cuando la pruebas te recuerda totalmente a una Sacher. 

El resultado salta a la vista, no solo son bonitos estos bizcochitos sino que están "increíblementedeliciosos", no puedes parar de comerlos, con esa textura tan jugosa y única que aportan los bundt cake. No pueden dejar de hacerlos. Una perdición para los chocolatosos como yo.

No se pierdan las propuestas de mis compañeros de reto:

Déborah, del blog Mi toque en la cocina
Cristina, del blog Edana cuenta
Iván, del blog Panes con garra
Irmina, del blog El zurrón de los postres
Victoria, del blog De flores comestibles
Esther, del blog Repostería con emoción
¡¡Vamos con la receta!!

Ingredientes para los bizcochitos:
  • 112 g de mantequilla sin sal
  • 205 g de azúcar 
  • 2 huevos L
  • 180 g de harina común
  • 7 g de bicarbonato sódico
  • 1 pizca de sal
  • 120 ml de buttermilk*
  • 33 g de cacao puro (Valor)
  • 80 ml de agua
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta
  • 50 g de orejones
Ingredientes para la compota:
  • 100 g de orejones
  • 25 g de azúcar
  • 200 g de agua
Ingredientes para la ganache:
  • 140 ml de nata para montar (35% materia grasa)
  • 120 g de chocolate de cobertura (el mío en grageas de Callebaut)
  • 40 g de mantequilla pomada
Ingredientes para el glaseado espejo:
  • 120 ml de nata (35% materia grasa)
  • 180 g de azúcar blanquilla
  • 145 ml de agua mineral de botella
  • 60 g de cacao en polvo (Usé Valor)
  • 6 g de hojas de gelatina neutra (3 hojas)
BIZCOCHOS

Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente, pesados y medidos para facilitar la tarea.

* Si no lo consiguen en las tiendas, se puede preparar de manera rápida mezclando 120 ml de leche con un chorrito de zumo de limón o vinagre blanco. Remover y dejar reposar 10 minutos. Volver a remover antes de usar. Si quieres hacer un buttermilk más parecido al original, mira esta receta que tengo en el blog, queda fabuloso y además obtienes una mantequilla deliciosa.

Comenzamos hidratando los orejones con agua caliente. Reservamos.

Precalentamos el horno a 180º. 

Engrasamos el molde con spray desmoldante o mantequilla derretida en su defecto.

Tamizamos la harina junto con la sal y el bicarbonato. Reservamos.

En el bol de la Kitchenaid, con la pala, batimos la mantequilla con el azúcar. Comenzamos a velocidad baja y cuando estén mezclados subimos a velocidad alta. Batir aproximadamente unos 3-4 minutos, hasta que la masa esté esponjosa. De vez en cuando paramos la máquina y bajamos la mezcla de las paredes del bol.

Mientras tanto, ponemos el cacao en un bol y el agua en un cazo. Hervimos el agua y la agregamos al cacao. Removemos hasta obtener una pasta homogénea y reservamos.

Cuando la mantequilla y el azúcar estén en su punto, bajamos la velocidad al 1. Batimos los huevos y los añadimos de dos veces, batiendo bien después de cada adición. No añadimos el siguiente hasta que veamos que el anterior está completamente integrado.
Añadimos la harina a la masa de tres veces, alternando con el buttermilk, comenzando y terminando con la harina.

Agregamos el chocolate a la masa, junto con la vainilla y los orejones troceados, batimos solo hasta que estén integrados todos los ingredientes. No sobre batir, mejor terminar de hacerlo con una espátula de silicona y movimientos envolventes. 

Verter la masa con ayuda de una cuchara de helados o un dispensador de masa. No llenar hasta el borde.
Una vez rellenas todas las cavidades y repartida la masa por igual, hundimos por toda la masa un objeto no punzante, para asegurarnos que ésta llega a todos los recovecos del molde. Aplanar con el dorso de una cuchara.

Ponemos un paño doblado en la encimera y dejamos caer varias veces el molde sobre el paño para que salgan las burbujas. 

Hornear durante 30 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar con un tester o brocheta salga limpio. Revisamos 5 minutos antes del fin de horneado por si ya están hechos.

Una vez hechos los bizcochos, ponemos el molde sobre una rejilla durante 10 minutos. A continuación, damos varios golpes al molde por distintas partes, sobre un paño, agitamos un poco hasta que notemos que se han desprendido y desmoldamos. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Para un correcto lavado de este tipo de moldes mira este post donde lo explico. Es importante que guardemos nuestro molde bien limpio para no tener sorpresas en su próximo uso.

COMPOTA

Troceamos los orejones y los ponemos en un cazo con el azúcar y el agua. Cocinamos a fuego medio, removiendo, durante unos 20-30 minutos hasta que los orejones estén tiernos y obtener la consistencia deseada. Pasamos a un bol y reservamos. Se conserva bien en la nevera durante bastante tiempo. Puedes hacer de más y utilizarla con yogurt o en otros postres.
GANACHE DE CHOCOLATE

Ponemos la nata en un cazo a fuego medio y el chocolate en un bol. Cuando la nata rompa a hervir la volcamos sobre el chocolate. Removemos hasta integrar completamente. Seguidamente agregamos la mantequilla troceada, volvemos a remover con las varillas hasta que esté completamente integrada. Pasamos a un bol y tapamos con film transparente a piel. Dejamos enfriar.

PRIMER MONTAJE

Los bizcochos deben estar fríos. Ponemos bajo la rejilla donde tenemos los bizcochos una bandeja, papel de horno o lo que prefieran para que cuando vertamos la ganache quede recogida.

Cubrimos cada bizcocho con la ganache de chocolate. Llevamos a la nevera hasta que la ganache se enfríe y solidifique.

GLASEADO ESPEJO (Ver este vídeo)

Ponemos la gelatina en un bol y cubrimos con agua fría durante al menos 5 minutos. Reservamos.

En un cazo ponemos la nata, el azúcar y el agua. Removemos con una varilla y dejamos que rompa a hervir. Agregamos el cacao y volvemos a remover con la varilla. Colocamos un termómetro en el cazo.

Cocemos a fuego medio hasta alcanzar los 103º, removiendo constantemente con la varilla para que no se pegue. Sube rápido, bajar el fuego si ven que se quiere rebosar. 

Cuando alcance los 103º retiramos del fuego y pasamos la mezcla a un bol limpio. Dejamos atemperar con el termómetro puesto. Cuando la mezcla llegue a 60º agregamos la gelatina escurrida, removemos con la varilla hasta que se disuelva por completo.

En este momento la mezcla está líquida. Hay que dejar que enfríe. Mantenemos el termómetro en la mezcla y cuando esté a 30º ya podemos glasear los bizcochos.
SEGUNDO MONTAJE

Sacamos los bizcochos de la nevera. Volvemos a poner debajo de la rejilla donde tenemos los bizcochos una bandeja limpia para recoger el glaseado que escurra.

Vertemos el glaseado sobre cada bizcocho. Podemos llevar nuevamente a la nevera para que se fije el chocolate, luego la conservaremos a temperatura ambiente.

Por último, para servir los bizcochitos, ponemos una cucharada de compota en cada hueco.

A tener en cuenta:
  • Para conseguir un buen desmoldado, engrasar el molde con mantequilla derretida y harina o con un spray desmoldante que es más práctico. No usar margarina. Con un pincel de silicona repartimos la grasa por todo el molde en sentido ascendente.
  • Verter la masa por un lateral del molde y que ella sola se vaya acomodando por el interior. Si la masa fuera muy espesa que no permite hacer lo anterior, echar la masa en el molde y hundir una cucharadita por varios sitios para asegurarnos que la masa ha llegado a todos los rincones, después aplanar la superficie. No superar las 3/4 partes del molde porque rebosaría.
  • Antes de meter en el horno, dejar caer el molde sobre un paño doblado para asentar la masa y eliminar burbujas de aire.
  • Hornear sobre la rejilla y no sobre la bandeja, para que el calor pase por el tubo central y se hornee por igual. Hornear el tiempo indicado. Si se hornea menos tiempo del necesario no se desmoldará con facilidad, mejor darle unos minutos de más que de menos. Siempre pinchar por varios sitios para asegurarnos que la brocheta salga completamente limpia.
  • Al sacarlo el molde del horno es importante dejarlo sobre una rejilla durante 10 minutos exactos antes de desmoldar, porque si no esperas este tiempo se puede romper al desmoldarlo.
  • Después de cada uso, echar un poco de jabón en cada cavidad del molde, llenar con agua medio caliente del grifo y dejar en reposo una media hora.
  • Fregar con abundante jabón por la parte suave de la esponja para no rallarlo. Repetir hasta que desaparezcan las gotas brillantes de grasa.
  • Enjuagar y secar muy bien, pasando el paño por cada hendidura. Repasar todos los recovecos con una servilleta para asegurarnos que no queda nada de grasa ni restos del bizcocho, de esta manera nos aseguramos que el molde queda perfecto para el próximo uso. Si aún queda algo de bizcocho pegado, retirarlo con un pincel o brocha de cocina.
Solo nos queda saborear todas estas preparaciones, que si individualmente son una delicia, ni les cuento cómo está el conjunto de todas ellas. Cada bocado es mejor al anterior.

Les adelanto que una vez prueben estas maravillas no las olvidarán fácilmente.

¡¡A disfrutarlos!!

2 comentarios:

  1. Qué monos por Dios! Y bien ricos seguro!
    Besos y feliz semana,
    Palmira

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    Respuestas
    1. Hola preciosa. Riquísimos, una pasada este bizcocho con la combinación del albaricoque, me ha gustado muchísimo.
      Besosss

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